La programación es una tendencia que florece entre los adolescentes uruguayos. Están los que se benefician por el Plan Ceibal y los que, por sus propios medios, buscan hacerse un lugar en un mercado cada vez más codiciado.
JUAN PABLO DE MARCO
Entre ellos está Darío Levin. El año pasado se propuso un objetivo: aprender programación para desarrollar aplicaciones para dispositivos de Apple (las aplicaciones son pequeños programas utilizados en celulares y computadoras).
Con 14 años y sin haber formado parte del Plan Ceibal por asistir a un liceo privado, buscó aprender a programar en distintos centros de informática particulares. En la mayoría le dijeron que era «muy niño». Solo uno le abrió las puertas, pero Darío no pudo adecuarse a los horarios que le ofrecían.
Sin embargo, su entusiasmo por aprender era inquebrantable. Creó un usuario en la red social Linkedin y, luego de meses y meses de enviar mensajes a profesionales que pudieran enseñarle, tuvo éxito. Un ingeniero le respondió y desde hace un año le dicta clases particulares en el altillo del bazar de su padre.
Agustín Zubiaga vivió un proceso similar. A sus 16 años, es uno de los adolescentes que goza de más popularidad entre los jóvenes programadores. Empezó a los 11 y, dos años después, cuando el Plan Ceibal llegó a la UTU Rafael Peraza, en San José, su aprendizaje se intensificó. Actualmente integra una verdadera comunidad de pequeños programadores.
¿Qué hacen?
Lo que hacen es programar; es decir, escriben códigos para que funcionen los programas informáticos.
Darío, después de un año intenso de aprendizaje, ya creó dos aplicaciones. Una de ellas fue «La botonera del Pepe» para dispositivos Apple, una versión renovada de la que ya existe para Android. La «app» incluye frases curiosas del presidente José Mujica.
Sin embargo, la que más le gustó crear fue StudentApp. Dirigida a estudiantes, permite realizar reglas de tres, gráficas y cálculos matemáticos, químicos o físicos. También integra una calculadora.
Agustín, por su parte, diseñó una app similar para las computadoras XO. Con ella ganó popularidad adentro de la industria de programadores adolescentes, a tal punto que hoy su producto viene instalado en todas las ceibalitas.
Su alto nivel de programación lo llevó a ganar en 2012 el Google Code In, un certamen organizado para adolescentes que lo llevó a viajar y conocer expertos de las oficinas del gigante informático en Estados Unidos (certamen que recientemente ganó el también uruguayo Ignacio Rodríguez).
Tanto Agustín como Darío sienten desde niños una pasión por la informática. Darío tomó contacto con una PC a los 2 años, mientras que Agustín conoció su vocación junto a su madre, quien tiene una academia de informática.
Hoy Darío recibe clases tres horas por día y cuando se va el profesor continúa programando. «Puede estar 10 horas encerrado con eso», señala su padre. «Quizás mañana no se dedique a las aplicaciones de Apple, pero todo lo que aprenda le va a venir bien», agrega.
Los padres de Agustín también están orgullosos por los resultados de su hijo y lo apoyan en cada paso. «Mi madre me enseñó a mí y ahora le enseño yo a ella», dice entre risas.
El pasar de alumnos a profesores es muy común en la vida de estos pequeños expertos. Agustín, que cada año de ciclo básico pasó de clase con 10, en 2012 disminuyó su calificación a 8 porque, según cuenta, dictó numerosas conferencias en Uruguay y el exterior.
Por ejemplo, disertó en Argentina y Paraguay y expuso seis veces en Montevideo y el interior del país. También «publiqué en una página de La Rioja y unos cuantos programadores aprendieron desde ahí», cuenta.
Futuro.
El cocreador de Twitter, Evan Henshaw-Plath, (programador desde los 5 años) dijo en 2012 en una conferencia ofrecida en Uruguay: «Es muy raro encontrar un programador de alta calidad que haya empezado después de los 14 años».
En este mismo sentido piensa Flavio Dannese, «mentor» y líder de la comunidad de programadores que integra Agustín junto a otros 13 adolescentes: «No digo que tengan el futuro asegurado, pero tienen un camino recorrido. Cuando lleguen a la universidad van a correr con ventaja», opina.
Darío quiere dedicarle más tiempo al desarrollo de aplicaciones para Apple. «Sé que tengo que seguir aprendiendo. Me falta muchísimo», dice.
En tanto, Agustín incursiona en otros lenguajes de programación y planea seguir avanzando.
Progamación
¿Qué es?
Es el proceso de escribir códigos para que funcionen los programas informáticos. Esos códigos se entremezclan y permiten que se realicen ciertas acciones que el programador desee. Por ejemplo, darle «me gusta» a una página de Facebook requiere de hacer funcionar ciertos códigos.
Los lenguajes
Hay diferentes lenguajes de programación. Algunos están diseñados por empresas que permiten el acceso universal de los jóvenes. Es decir, cualquiera puede ver cómo está realizado un programa por adentro. Hay otros, como Apple y Android, que son más restringidos y solo se puede acceder a ellos si las empresas le otorgan al usuario una licencia específica.
El aprendizaje
Los expertos en el área aseguran que es algo que «lleva tiempo». «Si en el verano no se dedicaron a hacer algún experimento, después, cuando empiezan las clases, tienen que arrancar de nuevo», asegura Flavio Danesse, líder de una comunidad de programadores adolescentes.
Comunidades
Python Joven, el grupo que lidera Danesse, funciona desde 2010. Por año, unos 14 jóvenes se suman para aprender programación de manera extracurricular. También existen los CeibalJam, que son eventos organizados para promover la programación entre adultos y jóvenes.
Google
De Python Joven surgieron dos ganadores de un torneo organizado por Google para adolescentes: Agustín Zubiaga (2012) e Ignacio Rodríguez (2013). La competencia fue mundial.
Genios de la informática antes de los 18 años
30/Ene/2014
El País, Uruguay- Juan Pablo De Marco